Se define como “el rechazo a mantener el peso corporal igual o por encima del valor mínimo normal, miedo intenso a convertirse en obeso, alteración de la percepción del peso o la silueta”.
Se produce una marcada alteración de la percepción de la propia imagen corporal, la cual lleva al niño/a a no comer por el miedo intenso a engordar.
Esta conducta se puede agravar físicamente provocando: bradicardia, hipotensión, estreñimiento, pérdida de caracteres sexuales secundarios, alteraciones de la piel, aparición de lanugo y otros cambios metabólicos.