Cuando hablamos de “obsesión” nos referimos a cualquier pensamiento o imagen mental que permanece en la conciencia, de forma repetitiva e indeseada.
La “compulsión” es la actuación estereotipada de la obsesión. En las obsesiones siempre está presente la necesidad de realizar algún tipo de ritual, acompañado siempre de ansiedad. Si este ritual es interrumpido, desencadena en el niño una crisis de irritabilidad y agresividad.
Las obsesiones y compulsiones en niños no se diferencian de las de los adultos, aunque si en la forma de presentación.
Este trastorno puede llegar a producir una incapacitación grave en el niño.