La insatisfacción sexual es un aspecto de la sexualidad que es muy subjetivo. Debida a la elevada variabilidad en los criterios para establecer que es considerado satisfactorio o insatisfactorio en la actividad sexual, aparece la necesidad de realizar una evaluación exhaustiva de las relaciones que hay entre los distintos factores que intervienen en el bienestar sexual de la persona.
La experiencia subjetiva de malestar en relación con algún aspecto de la actividad sexual propia es el criterio para definir qué conductas llevan a la insatisfacción.
La insatisfacción, al ser una experiencia subjetiva, puede cubrir una amplia gama de situaciones: desde la alteración del deseo sexual, impulsos sexuales intensos y recurrentes o actividades y/o situaciones que implican malestar significativo, o finalmente la identificación intensa y persistente con el otro sexo asociada con un malestar persistente con el propio sexo.